Comadronas enfrentan la epidemia del covid-19 sin equipo de protección

En el país hay registradas 23 mil 300 comadronas, aunque el número real podría doblar la cifra. Este grupo de mujeres atiende a embarazadas dentro de sus comunidades y podrían ser un brazo del Ministerio de Salud en las áreas rurales en la prevención del covid-19, pero no han sido capacitadas para reconocer al virus ni tienen el equipo de protección mínimo para atender a la población.

Si en los hospitales el personal de salud trabaja con pocos insumos para blindarse contra el covid-19, en las áreas rurales las comadronas carecen del equipo de protección necesario para evitar infectarse. Usan mascarillas, en el mejor de los casos.

Aún así, siguen en su labor de control prenatal, parto y posparto,  y procuran hacerlo dentro del horario permitido por el toque de queda establecido para evitar la propagación del virus. Pero, las emergencias no tienen hora, y ante el cierre de las consultas externas de los hospitales y la poca atención en los centros y puestos de salud, ellas son quienes se ocupan de atender a las futuras madres en medio de la epidemia.

Tienen que caminar más que hace semanas atrás para atender el llamado de las embarazadas, pues el transporte es limitado y la restricción de movilidad dificulta el traslado de pacientes de una comunidad a otra.

Con autorización de las autoridades municipales, salen de sus casas fuera del horario permitido. Aunque el virus esté al acecho, no dejan a la paciente a su suerte, dice Mayra Cholotío, coordinadora del Movimiento Nacional de Comadronas Nim Alaxik.

En las comunidades las mujeres tienen miedo de acercarse a los centros de salud por temor a contagiarse de covid-19, una razón más para recurrir a las comadronas, que hacen visitas domiciliarias.

Pero atender a la población en estas circunstancias resulta un desafió para las parteras, por el poco conocimiento que tienen del virus y, por si fuera poco, no cuenta con el equipo de protección necesario para hacerle frente.

“Ellas tratan de tomar medidas de prevención, pero las mascarillas y los guantes que tiene de donaciones que les han hecho se les están terminando, y piden que Ministerio de Salud las ayude con estos insumos”. Mayra Cholotío, coordinadora del Movimiento Nacional de Comadronas Nim Alaxik..

También solicitan alcohol en gel, gabachas o delantales desechables, como lo mínimo para protegerse ellas y a sus pacientes del contagio, según un sondeo que Nim Alaxik hizo en 20 departamentos del país, en donde la organización tiene presencia.

A ellas les es difícil comprar los insumos pues por sus servicios reciben lo que los pobladores pueden darles, que no es mucho, ya que muchas familias se han quedado sin ingresos económicos.

“No tiene un salario y reciben apoyo de la gente, pero ahora hay mucha necesidad, y en algunos casos hasta tienen que llevar alimento a las pacientes que no pueden salir de sus casas y no tienen dinero”, cuenta la coordinadora de Nim Alaxik, quien refiere que tampoco podrán recibir la ayuda que el Gobierno dará al sector informal, pues sus servicios no entran en esa categoría.

En Guatemala hay 23 mil 300 comadronas registradas por el Ministerio de Salud, aunque la cifra podría rondar las 60 mil.

Un apoyo necesario

Donde el sistema de salud no llega, las comadronas están presentes, sin embargo, esa cercanía con las comunidades no es aprovechada. Ante la emergencia desencadenada por el nuevo coronavirus, no han recibido la instrucción básica por parte del Ministerio de Salud para identificar casos sospechosos de covid-19 para remitirlos a los centros de atención más cercanos.

Están en la primera línea de atención de embarazos, pero por sus conocimientos en medicina ancestral y natural, la población también recurre a ellas para el alivio de distintas enfermedades.

Además, tienen un rol importante en la promoción de la salud, de prevención y de atención a pacientes, por lo que necesitan ser capacitadas sobre el virus, tomando en cuenta su idioma materno, para transmitir esa información a sus comunidades.

Hasta ahora el número de contagios de covid-19 se han concentrado en los cascos urbanos, y es cuestión de tiempo para que los casos comiencen a proliferar en las áreas rurales y, entonces, aumentará la necesidad de atención a los pacientes.

Al rebasar la capacidad de los hospitales habrá que recurrir a la atención a nivel comunitario indica Hugo Icú, médico que colabora con la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud (Asecsa).

“La comadrona podría jugar un papel importante si el sistema de salud colapsa, especialmente en el primer nivel de atención, porque seguramente sería buscada por la misma comunidad para pedirle consejos”. Hugo Icú, médico.

A criterio del médico, el Ministerio de Salud ha priorizado los recursos hacia el tercer nivel de atención, pero la atención primaria en las comunidades es necesaria pues la pobreza y los altos niveles de desnutrición crónica en la población infantil convierten a las poblaciones rurales en áreas vulnerables ante el nuevo coronavirus.

El Movimiento Nacional de Comadronas Nim Alaxik se ocupó de darles orientación básica a las comadronas sobre los síntomas del coronavirus y cómo actuar ante un caso sospechoso, y se les recomendó notificar inmediatamente a los servicios de salud o a los bomberos.

“Como movimiento les dimos orientación, las llamamos y les aconsejamos que tomaran algunas medidas de seguridad para protegerse, y al momento de atender a sus pacientes , dice Cholotío.

El Ministerio de Salud, en respuesta a una consulta realizada por Prensa Libre, reconoció que se encuentra en proceso de adquisición las mascarillas para las comadronas, mientras se avanza en la elaboración de lineamientos para trabajar con este grupo la prevención, identificación de signos y síntomas de covid-19 y apoyar así al resto de personal médico.